Como probablemente usted ya sepa, la diabetes es una enfermedad sistémica, es decir, que las alteraciones que produce pueden afectar a diversos órganos, entre los que se encuentra el ojo, y concretamente la retina, que es la capa del globo ocular con la que realmente vemos los objetos. Esta enfermedad se caracteriza por la existencia de un exceso de azúcar en la sangre. En una persona normal, cuando comemos alimentos que contengan azúcar, la insulina, que es una hormona que produce nuestro páncreas, se encarga de “ayudar” a la glucosa a entrar en las células, de manera que podamos aprovechar la energía que nos proporcionan éstos alimentos. En una persona que padece diabetes no se produce insulina o la que hay no es efectiva, por lo que lo primero que aparece es un aumento de los niveles de azúcar en la sangre. Este exceso de azúcar puede repercutir en el metabolismo a todos los niveles.
Es importante conocer cuáles son los distintos tipos de diabetes existentes, le presentamos a continuación la clasificación de la Diabetes en 3 tipos de la organización Mundial de la salud:
- Diabetes tipo I: aparece en gente joven y en muchos casos precisa inyecciones diarias de insulina para sustituir a la que el páncreas no produce
- Diabetes tipo II: es más común en adultos de entre 50-60 años y suele deberse a que la insulina no es efectiva
- Diabetes gestacional: la que aparece durante el embarazo
La sintomatología general de la diabetes con la que a diario debe manejarse una persona que la sufre suele consistir en ………… pero uno de los aspectos básicos de la diabetes es el tener la enfermedad bajo control. Si una persona que sufre diabetes no controla bien su enfermedad, puede tener que afrontar la aparición de los llamados síntomas agudos como, por ejemplo, elevaciones muy altas del azúcar en sangre o el coma diabético, pero a la larga podrían aparecer una serie de complicaciones crónicas debido al progreso de la enfermedad. Este tipo de complicaciones: se producen principalmente debido a un cierre de los vasos sanguíneos, sobre todo los más pequeños, que impide que la sangre llegue correctamente a los tejidos. Se pueden ver afectados órganos como el riñón, los nervios, el cerebro, e incluso el ojo, concretamente la retina . Cuando los vasos de la retina se obstruyen aparecen unas lesiones características, que pueden detectarse en fases iniciales de la enfermedad en la consulta del oftalmólogo de ahí la importancia de acudir a las revisiones periódicas, los vasos sanguíneos de la retina son los únicos del cuerpo a los que podemos acceder con una simple exploración, y basándonos en cómo estén, podemos imaginar cómo se han visto afectados otros vasos que no podemos ver, como los de los riñones, por ejemplo.